Servicio de Podología

Atención a domicilio de podología, realizada por una podóloga de nivel superior con mas de 5 años de experiencia en el área



Se realiza atención a:



Adultos mayores

Niños

Diabéticos

Publico en general




Los tratamientos realizados son:



Podología básica $7.000.-

Tratamiento de hongos $7.000 por sección.-

Uñas encarnadas $15.000.-

Curación desde $5.000.-

Evaluación pie diabético $5.000.-

Control de signos vitales $1.000.-

Evaluación huella plantar $5.000.-

Tratamiento definitivo posterior a uñas encarnadas $15.000.-



Convenio ortopedista:



Plantillas ortopédicas $20.000.-

Ortesis $10.000.-



Convenio enfermería:



Tratamiento avanzado de heridas $20.000.-

Inyecciones $5.000.-



Convenio médico:



Evaluación médica domiciliaria $20.000.-

miércoles, 5 de agosto de 2026

¿Qué ocurre si pagué un tratamiento de podología y no fue completado?

Es una situación que, lamentablemente, algunos pacientes viven y que genera una pregunta muy válida: ¿qué pasa cuando un tratamiento ya pagado no se termina?

Como podóloga clínica, creo que este es un tema del que debemos hablar con transparencia. La confianza es uno de los pilares de la atención en salud, y esa confianza se construye cumpliendo los compromisos adquiridos con nuestros pacientes.



Un tratamiento no es una promesa de curación

Cuando un paciente inicia un tratamiento para una patología como la onicomicosis (hongos en las uñas), ningún profesional serio puede garantizar un resultado al 100 %. La respuesta al tratamiento depende de múltiples factores, entre ellos:

  • El tipo de hongo.

  • El estado de salud del paciente.

  • La circulación sanguínea.

  • Enfermedades como la diabetes.

  • La adherencia al tratamiento.

  • El crecimiento natural de la uña.

Lo que sí debe garantizar el profesional es que el paciente recibirá las prestaciones comprometidas, un seguimiento adecuado y una atención basada en criterios clínicos.

¿Qué ocurre si el profesional ya no puede continuar el tratamiento?

Existen situaciones en las que un centro o un profesional deja de ofrecer una determinada terapia, por ejemplo, porque cambia su equipamiento, modifica sus protocolos o cesa una actividad.

En esos casos, lo más ético es:

  • Informar oportunamente al paciente.

  • Explicar claramente los motivos.

  • Ofrecer una alternativa terapéutica cuando sea posible.

  • Derivar a otro profesional si corresponde.

  • Reembolsar el valor de las prestaciones que no se realizarán, cuando no exista otra solución aceptable.

Lo que nunca debería ocurrir es que el paciente quede sin atención y sin una respuesta clara.

La confianza también forma parte del tratamiento

Muchas veces los pacientes realizan un esfuerzo económico importante para acceder a un tratamiento prolongado. Por eso, además del aspecto clínico, existe un compromiso profesional y humano.

La comunicación honesta, el respeto por los acuerdos y la responsabilidad frente a los cambios son parte de una atención de calidad.

¿Qué pueden hacer los pacientes?

Si un tratamiento se interrumpe de forma inesperada, es recomendable:

  • Solicitar una explicación por escrito.

  • Pedir el detalle de las prestaciones realizadas y las pendientes.

  • Conversar primero con el profesional o el centro para buscar una solución.

  • Si no existe una respuesta satisfactoria, informarse sobre los mecanismos de protección que contempla la legislación vigente.

Una reflexión para nuestra profesión

La podología sigue creciendo como disciplina sanitaria. Cada acción que realizamos fortalece —o debilita— la confianza de la comunidad en nuestro trabajo.

Más allá de la técnica que utilicemos, nuestro mayor compromiso debe ser siempre con el paciente. Porque la ética profesional no termina cuando comienza un tratamiento; se demuestra, sobre todo, cuando las circunstancias cambian.

En salud, los resultados pueden variar. Lo que nunca debería variar es la responsabilidad con nuestros pacientes.

¿Qué exámenes de laboratorio debe saber interpretar un podólogo?

Es muy frecuente que un paciente llegue a la consulta con una carpeta llena de exámenes y pregunte:

"¿Cómo salieron mis exámenes? ¿Esto tiene relación con mis pies?"

Muchos podólogos sienten inseguridad frente a esta situación y terminan respondiendo: "Eso debe verlo con su médico." Aunque el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades sistémicas corresponden al médico, el podólogo sí debe ser capaz de interpretar los principales parámetros de laboratorio para comprender el estado del paciente, identificar factores de riesgo y decidir cuándo derivar.

Interpretar un examen no significa diagnosticar una enfermedad. Significa integrar la información clínica para brindar una atención más segura.



¿Qué exámenes son realmente importantes en Podología?

Dependiendo del motivo de consulta, existen algunos análisis que todo podólogo debería conocer.

1. Glicemia

La glucosa en sangre permite conocer el nivel de azúcar circulante al momento de la toma de la muestra.

Una glicemia elevada puede indicar un mal control metabólico, especialmente en pacientes con diabetes, aumentando el riesgo de infecciones, retraso en la cicatrización y complicaciones del pie diabético.

Es importante recordar que una glicemia también puede elevarse por situaciones de estrés, cirugías, traumatismos o infecciones agudas.

2. Hemoglobina glicosilada (HbA1c)

Es uno de los exámenes más importantes para el podólogo.

Mientras la glicemia refleja un momento específico, la HbA1c muestra el promedio del control de la glucosa durante los últimos 2 a 3 meses.

Un paciente con HbA1c elevada tiene mayor riesgo de:

  • Mala cicatrización.

  • Infecciones.

  • Neuropatía.

  • Enfermedad vascular periférica.

  • Ulceraciones.

¿La hiperglucemia es un marcador de infección?

Esta es una duda muy frecuente.

La respuesta es no.

La hiperglucemia puede aparecer durante una infección aguda porque el organismo libera hormonas como cortisol, glucagón y catecolaminas, aumentando la glucosa como mecanismo de respuesta al estrés.

Sin embargo, esto no significa que la hiperglucemia sea un marcador específico de infección.

Es decir:

  • Una persona puede tener una infección sin presentar hiperglucemia.

  • Una persona puede tener hiperglucemia sin estar infectada.

Por lo tanto, no debe utilizarse la glucosa como criterio para confirmar una infección.

Entonces... ¿cuáles son los verdaderos marcadores de infección?

Cuando existe sospecha de infección, los exámenes que aportan mayor información son:

Proteína C Reactiva (PCR)

Es uno de los principales marcadores de inflamación aguda.

Sus niveles aumentan rápidamente frente a infecciones bacterianas, traumatismos o inflamaciones importantes.

Procalcitonina

Tiene mayor utilidad cuando se sospechan infecciones bacterianas graves o sepsis.

Ayuda incluso a diferenciar procesos bacterianos de algunos cuadros virales.

Recuento de leucocitos

Especialmente cuando existe leucocitosis acompañada de neutrofilia.

Siempre debe interpretarse junto con la evaluación clínica del paciente.

¿Qué significa esto para el podólogo?

Si un paciente presenta:

  • Eritema.

  • Calor local.

  • Dolor.

  • Edema.

  • Secreción.

  • Mal olor.

No basta con revisar la glicemia.

Es necesario considerar la historia clínica, la exploración física y, cuando existan disponibles, marcadores inflamatorios como PCR, procalcitonina y hemograma.

El examen nunca reemplaza la clínica

Uno de los errores más frecuentes es tratar un valor de laboratorio en lugar del paciente.

Los exámenes complementan la evaluación clínica, pero no la sustituyen.

En podología clínica, una correcta interpretación de los análisis permite tomar decisiones más seguras, reconocer signos de alarma y realizar derivaciones oportunas, contribuyendo a una atención basada en evidencia y centrada en el paciente.

Como podóloga creo que el podólogo del siglo XXI no solo debe dominar las técnicas clínicas, sino también comprender el lenguaje de los exámenes de laboratorio para ofrecer una atención integral y segura.

martes, 30 de septiembre de 2025

Un nuevo logro en mi camino profesional!

 


Hoy quiero compartir con ustedes un hito muy especial en mi trayectoria: he obtenido mi Licenciatura en Podología de la American Andragogy University. Este logro no solo representa años de esfuerzo y dedicación, sino también mi compromiso constante por brindar una atención de excelencia a mis pacientes y seguir creciendo en el mundo de la podología.


Quiero aprovechar esta ocasión para agradecer profundamente a mi familia: a mi marido, por su apoyo incondicional en cada paso de este camino, y a mis hijos, por su paciencia, comprensión y motivación constante. Sin ellos, este logro habría sido mucho más difícil.


Cada paso que he dado en mi carrera ha estado motivado por mi pasión por cuidar la salud de los pies y mejorar la calidad de vida de quienes confían en mí. Esta licenciatura me permite fortalecer mis conocimientos, actualizar mis técnicas y abrir nuevas oportunidades para seguir avanzando profesionalmente.


Agradezco también a todos quienes me han acompañado y confiado en mi trabajo. ¡Lo mejor está por venir!


#Podología #Licenciatura #AmericanAndragogyUniversity #CrecimientoProfesional #SaludPodológica #Familia

viernes, 4 de abril de 2025

Granuloma piógeno en la onicocriptosis: cuando el cuerpo se pasa de generoso

 



Hoy quiero contarles algo que veo seguido en mi consulta de podología clínica: el famoso granuloma piógeno. Muchos pacientes no saben ni cómo se llama esa “pelotita roja que sangra con mirarla”, pero sí saben que apareció justo ahí donde tenían una uña encarnada.


Y sí, suele pasar cuando una onicocriptosis (uña enterrada) no se trata a tiempo o se manipula demasiado en casa.


¿Por qué se forma?


El cuerpo es sabio, pero a veces se entusiasma. Cuando el borde de la uña se clava en la piel, produce una herida. Y si esa herida se mantiene en el tiempo (por el roce constante, zapatos apretados o infecciones), el cuerpo empieza a “reparar” y manda sangre, células, tejido... hasta que sin querer forma un exceso de tejido. Ese exceso se llama granuloma piógeno.


Es como si el cuerpo quisiera tapar el hoyito de la herida y se le fuera la mano con el cemento.


¿Cómo se ve?


Parece una bolita roja intenso, muy vascularizada, que crece rápido y que sangra con nada. A veces hasta molesta más que la misma uña enterrada. Algunos pacientes me dicen: “me sale como carnecita” o “tengo un porotito que no se va”.


Y no, no es pus. A pesar del nombre, el granuloma piógeno no tiene pus. Es tejido lleno de vasos sanguíneos, muy frágil.


¿Es grave?


No es maligno, no es contagioso y no da fiebre. Pero sí molesta un montón y no va a desaparecer solo si no se trata la causa: la uña encarnada. Además, al sangrar tanto, se puede infectar o complicar más la zona.


¿Cómo se trata?


Desde mi experiencia, lo primero es resolver la causa: liberar correctamente el borde ungueal que está incrustado. A veces basta con una curación y un buen manejo podológico. Otras veces el granuloma es tan grande que hay que retirarlo (con cauterización, curetaje o derivación médica si es muy rebelde).


Yo siempre recomiendo evitar tocarlo en casa, porque manipularlo empeora la inflamación. También es clave usar calzado cómodo, no apretado, y mantener la zona limpia y ventilada.

Rubí Gutiérrez Abarca 
Técnico de Nivel Superior en Podología Clínica 


El Músculo Sóleo y su Impacto en la Glicemia: Una Herramienta para el Paciente Diabético

 Como educadora en diabetes y técnico en podología, siempre busco estrategias que ayuden a mis pacientes a mejorar su salud metabólica. Recientemente, se ha descubierto un hallazgo fascinante: la activación del músculo sóleo puede reducir significativamente los niveles de glucosa en sangre, incluso en personas con prediabetes o diabetes tipo 2.


¿Qué es el músculo sóleo y por qué es importante?


El músculo sóleo es un músculo profundo de la pantorrilla, responsable de mantenernos de pie y permitirnos caminar. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que su activación frecuente puede desempeñar un papel crucial en el metabolismo de la glucosa. Un estudio de la Universidad de Houston encontró que un ejercicio llamado "soleus push-up" (SPU) aumenta el metabolismo muscular de manera más efectiva que el ejercicio convencional y puede reducir la glucosa postprandial hasta en un 52%.


¿Cómo funciona?


El SPU consiste en levantar los talones mientras se está sentado, dejando que el peso regrese lentamente al suelo. Este movimiento, realizado repetidamente, estimula el músculo sóleo de manera que ayuda a procesar la glucosa en sangre sin depender tanto de la insulina. Esto es especialmente beneficioso para quienes tienen resistencia a la insulina o dificultades para controlar sus niveles de glicemia.


Beneficios para las personas con diabetes


Reducción de la glucosa postprandial: Al activarse, el músculo sóleo ayuda a absorber más glucosa directamente del torrente sanguíneo, reduciendo picos glicémicos después de las comidas.


Mejora la sensibilidad a la insulina: La activación frecuente del sóleo puede hacer que el cuerpo utilice la insulina de manera más eficiente.


Fácil de realizar: Es un ejercicio de bajo impacto que se puede hacer en cualquier lugar sin necesidad de equipo especial.



Relación con la salud podológica


Para los pacientes diabéticos, el control de la glicemia es clave para evitar complicaciones como neuropatías y úlceras en los pies. Mantener una rutina de ejercicios como el SPU, combinado con un buen cuidado podológico, puede reducir el riesgo de lesiones y mejorar la circulación en las extremidades.


Conclusión


Incorporar el "soleus push-up" en la rutina diaria puede ser una estrategia sencilla y efectiva para mejorar el control glucémico y la salud en general. Como podóloga y educadora en diabetes, recomiendo siempre combinar estos hábitos con un adecuado control médico y el cuidado especializado de los pies para prevenir complicaciones.


Si tienes dudas sobre cómo aplicar estos ejercicios o sobre el cuidado de tus pies en diabetes, agenda tu evaluación podológica. ¡Tus pies y tu salud te lo agradecerán!


Rubí Gutiérrez Abarca 

Técnico de Nivel Superior en Podología Clínica 

Master en Podología Infantil 

Educadora en diabetes por la OPS 


jueves, 3 de abril de 2025

El pie infantil no es una versión en miniatura del pie adulto

Existe una idea equivocada de que los pies de los niños son simplemente más pequeños que los de los adultos, cuando en realidad están en pleno proceso de formación. Durante la infancia, los huesos del pie aún no están completamente osificados y muchos de ellos son cartílago, lo que significa que no son visibles en una radiografía.


Este desarrollo no debe ser forzado ni alterado artificialmente. La evolución ósea del pie infantil ocurre a través de un proceso llamado osteogénesis, que comienza antes del nacimiento y continúa durante la infancia. Por eso, es fundamental brindar un cuidado adecuado que respete su crecimiento natural.


Comprender estas diferencias es clave para evitar problemas futuros y fomentar un desarrollo saludable de los pies en los más pequeños.


Rubí Gutiérrez Abarca 

Técnico de Nivel Superior en Podología Clínica 

Máster en podología infantil 

sábado, 22 de marzo de 2025

Enfoque Integral para el Tratamiento de Infecciones por Aspergillus en las Uñas: Mi Experiencia Personal

Hoy me toco un caso de una paciente que habia acudido a otros podólogos y al médico dermatólogo, sin solución, incluso tenia un cultivo de dermatofitos y candidas negativo, en la exploración física, llegue a la conclusión de que estaba en presencia de un hongo poco común como el Aspergillus, que me hizo pensar esto en estos años de desarrollado buen ojo clínico y olfato tambien. 

Como podóloga, me he encontrado con una variedad de casos de infecciones fúngicas en las uñas, y aunque los tratamientos convencionales como los antifúngicos orales y tópicos, como el ciclopirox, son fundamentales, a veces no dan los resultados esperados. Esto me llevó a explorar otras alternativas para ayudar a mis pacientes a combatir la infección de manera efectiva, especialmente en casos donde los tratamientos estándar no han sido suficientes.


Quiero compartir con ustedes, algunas recomendaciones que he probado con buenos resultados y que pueden complementar o incluso reemplazar los tratamientos convencionales en ciertos casos.


1. Talco antimicótico en el calzado


Para evitar la reaparición de la infección, la higiene y el control del entorno son clave. Recomiendo el uso de talco antimicótico en el calzado, ya que ayuda a mantenerlo seco y previene el crecimiento de hongos. 


2. Desinfección adecuada de la ducha y medias


El hongo puede permanecer en superficies como las duchas o las medias, lo que hace esencial la desinfección de estos elementos. Recomiendo a mis pacientes que cambien sus medias a diario y que limpien correctamente la ducha con productos para evitar cualquier riesgo de reinfección.


3. Corte y pulido de la uña


En casos donde la uña no esté engrosada, he encontrado que realizar un corte y pulido adecuado es útil para eliminar la zona afectada por el hongo. Esto facilita no solo la higiene, sino también la aplicación de tratamientos antimicóticos y mejora su efectividad.


4. Secado con secador de pelo


Algo tan sencillo como asegurarse de que la zona afectada esté completamente seca después de la higiene es vital. El secado con un secador de pelo en modo frío o tibio ayuda a evitar que quede humedad en la uña, lo que limita las condiciones propicias para el crecimiento de hongos.


5. Uso de aceite ozonizado


Un tratamiento que he incorporado con buenos resultados es el uso de aceite ozonizado. Este aceite tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, lo que ayuda no solo a combatir el hongo, sino también a promover la recuperación de la uña afectada. Lo aplico de manera regular para mantener la zona hidratada y protegida.


Reflexión final:


Si bien estas estrategias no sustituyen el tratamiento médico cuando es necesario, he comprobado que, en muchos casos, combinarlas con tratamientos convencionales puede acelerar la recuperación y reducir la probabilidad de una reinfección.


Como profesionales de la podología, nuestra labor es ofrecer un enfoque integral que tenga en cuenta tanto el tratamiento como la prevención. Cada paciente es único, por lo que siempre es importante ajustar las recomendaciones a sus necesidades específicas y monitorear constantemente su evolución.


Espero que estas recomendaciones sean útiles y les brinden nuevas herramientas para enfrentar este tipo de infecciones. La podología, como siempre, nos exige creatividad y adaptabilidad, ¡y a veces las mejores soluciones vienen de pensar fuera de lo común!


Rubí Gutiérrez Abarca 

Técnico de Nivel Superior en Podología Clínica-Máster en podología infantil